Mimmo Lucano, tras la lectura de la sentencia

Mimmo Lucano, tras la lectura de la sentencia (FOTO: La Nación)

Domenico Mimmo Lucano, exalcalde de la localidad calabresa de Riace, fue condenado el pasado 30 de septiembre a 13 años y medio por los delitos de asociación delictiva, fraude, extorsión, complicidad e incitación a la inmigración irregular. Lucano, que llevaba en arresto domiciliario desde 2018, había puesto en marcha en su pueblo un innovador modelo de acogida solidaria de solicitantes de asilo. La dureza de la resolución ha provocado numerosas protestas que lamentan que se hay sentenciado a un hombre implicado en la lucha por los derechos humanos y la integración de los migrantes.

La condena sorprendió a todos, ya que la fiscalía pedía para él siete años y 11 meses de prisión, la mitad de la sentencia final. En ella, los jueces acusan a Lucano de no haber respetado el proceso de licitación pública cuando adjudicó contratos de recolección de residuos a dos cooperativas de ayuda a los migrantes en búsqueda de trabajo. Además, el exregidor fue señalado por haber organizado matrimonios de conveniencia entre mujeres extranjeras y hombres italianos para acelerar los permisos de residencia de ellas, y por haber reforzado supuestamente las redes de tráfico de personas con su modelo.

Tras el juicio, Mimmo Lucano compareció ante la prensa con lágrimas en los ojos y acompañado por sus abogados, reconociendo que esperaba ser absuelto y afirmando que no creía que se produjesen sentencias tan contundentes contra las mafias que trafican con migrantes en las fronteras europeas. “No tengo palabras, no me lo esperaba. Me he pasado la vida luchando por mis ideales, he luchado contra la mafia y me he aliado con los más desfavorecidos, en este caso los refugiados. No tengo ni siquiera dinero para pagar a mis abogados. Hoy todo termina para mí. No hay justicia”, declaró.

Lucano, que permanecerá en libertad por el momento, tiene aún una última oportunidad de ser exonerado o de beneficiarse de una reducción de pena, ya que el sistema italiano prevé que una sentencia no sea firme hasta que no se hayan resuelto dos recursos. Uno de sus abogados, Giuliano Pisapia, exalcalde de Milán, confirmó que ya están trabajando en la apelación de la resolución, que calificó de totalmente incomprensible e injustificada. El letrado acusó también al tribunal de haber tomado una decisión que contrasta totalmente con las pruebas presentadas en el proceso y de haber actuado con una motivación política contra el acusado.

 

Un modelo de referencia mundial

Domenico Lucano, profesor de instituto y activista proderechos humanos, se presentó en 2004 a las elecciones municipales en Riace como candidato de una lista cívica de izquierdas, y resultó ganador. Esta localidad, situada en la costa jónica, llevaba un tiempo sufriendo un grave problema de despoblación. La oportunidad para resolverlos se presentó donde otros vieron un problema: en la crisis migratoria de 2015 y 2016. Entonces, Lucano abrió las puertas de su localidad a todos los demandantes de asilo que lo deseasen, y puso en marcha un sistema para integrarles en el pueblo y en el país y revertir esa tendencia de pérdida de población de Riace.

Apenas un año después, Lucano comenzó a ver los frutos de su política, cuando los más de 500 demandantes de asilo que habían empezado a poblar la localidad desde el inicio de la crisis empezaron a trabajar, aprendiendo incluso oficios artesanos ya olvidados e impidiendo el cierre del principal colegio de la localidad. Ante este éxito, su artífice fue reconocido por diversas entidades: en 2016, la revista Fortune le distinguió como uno de los 50 líderes más importantes en todo el mundo, y en 2017, se le concedió el Premio Dresde de la Paz, recibido anteriormente por figuras como Mijaíl Gorbachov o Daniel Barenboim.

Los problemas para el alcalde de Riace empezaron cuando, en 2018, el Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte pactaron la formación de un Gobierno, y el ultraderechista Matteo Salvini fue nombrado ministro del Interior. Poco después de tomar posesión, excluyó a Riace del Sistema de Protección para los Solicitantes de Asilo y Refugiados (SPRAR), y después de la detención de Lucano, que se produjo en octubre de 2018, desmontó el sistema y ordenó la redistribución de los migrantes que residían en la localidad calabresa por todo el país.

Varias figuras cercanas a la izquierda lamentaron la sentencia. Uno de ellos fue Luigi de Magistris, alcalde de Nápoles y candidato a la presidencia de la región de Calabria con Lucano en sus listas, que declaró: “Mimmo Lucano es un hombre justo, símbolo de humanidad y hermandad universal. Nunca se ha apartado ante la demanda de vida de diferentes seres humanos. Para mí Lucano es la antítesis del crimen”. Por su parte, el escritor Roberto Saviano se mostró convencido de la absolución final del exalcalde, y afirmó que este había salvado muchas vidas, guiándose siempre por el principio de humanidad.

Aunque finalmente fuera enmendada, la sentencia contra Domenico Lucano marca un precedente, y es un espaldarazo para los políticos contrarios a toda recepción de migrantes. Sin obviar que el exregidor haya podido incurrir en conductas delictivas, la resolución del tribunal es, según varias voces, desproporcionada, y tiene un serio impacto político. No es la primera vez que un juez condena a una persona que ha ayudado a la integración de los migrantes, por ejemplo, el agricultor francés Cédric Herrou, que fue sentenciado en 2017, si bien la Corte de Casación gala le absolvió definitivamente el pasado 31 de marzo. Lucano, sus abogados y la gente que le apoya esperan que su caso se resuelva de la misma manera.