Un grupo de migrantes desplazados en Myanmar

Un grupo de migrantes desplazados en Myanmar (FOTO: MNWN / AFP)

El 20 de junio es el Día Mundial de los Refugiados, que se celebra desde 2000 y que coincide con la fecha en la que se firmó en 1951 la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados. La efeméride ha propiciado que, como todos los años, varias organizaciones de derechos humanos, como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) o la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), hayan presentado sus informes sobre las tendencias de estos movimientos humanos durante 2020. Estos documentos muestran que, a pesar de la pandemia mundial de coronavirus, las migraciones de todo tipo siguen aumentando.

Según datos de ACNUR, 82,4 millones de personas abandonaron forzosamente su lugar de residencia en 2020, huyendo del conflicto, la persecución, la violencia, la violación de los derechos humanos o de cualquier otro evento que perturbe seriamente el orden público. La cifra es un récord absoluto, y supera en un 4% a la última disponible, 79,5 millones de personas a finales de 2019. El 68% de estos desplazamientos forzados proceden de cinco países: Siria, con 6,7 millones; Venezuela, con 4; Afganistán, con 2,6; Sudán del Sur, con 2,2; y Myanmar, con 1,1 millones de personas.

En cuanto a los Estados de acogida, Turquía encabeza la clasificación, con 3,7 millones de personas recibidas, seguido por Colombia, con 1,7, y Pakistán, con 1,4. Alemania, que atendió a 1,2 millones de migrantes en 2020, sigue siendo el líder europeo de este ranking, aunque el informe del Alto Comisionado informa de que las llegadas al país han caído por segundo año consecutivo, llegando a las 121.955, y que el número de refugiados residentes allí ha bajado en 62.000 respecto a 2019, el primer descenso en nueve años. A nivel comunitario, Francia, con 93.470 solicitantes de asilo, y España, con 88.762, acompañan en el podio europeo a Alemania.

De los 25,4 millones de refugiados registrados actualmente en todo el mundo, 20,7 se encuentran bajo la cobertura de ACNUR. Hay otros dos grupos especialmente numerosos, los palestinos, con 5,4 de migrantes, y los venezolanos, con 3,9, que reciben protección por parte de otros colectivos. Todas estas cifras suponen un ligero aumento con respecto a 2019. “Detrás de cada uno de estos números hay una persona desplazada de su casa y una historia de lucha, desarraigo y sufrimiento”, declaró el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, durante la presentación del documento.

 

Importante descenso en el reasentamiento

La pandemia de coronavirus ha provocado una gran alteración en los flujos humanos mundiales. Según CEAR, la llegada de migrantes en el conjunto de Europa en 2020 se redujo un 23%, y, además, las cifras de reasentamiento experimentaron una sensible bajada, alcanzando las 34.400 personas protegidas por este estatuto, la peor cifra en los últimos 20 años, debido a una menor oferta de plazas como efecto de la situación sanitaria. Sin embargo, las estadísticas de obtención de la ciudadanía se mantuvieron estables, y llegaron a los 33.800 migrantes que consiguieron la residencia en un país de acogida.

En cuanto a los principales puntos de llegada durante 2020, el mar fue la vía preferida por un 86% de los migrantes. Casi la mitad de estos desembarcaron en las costas españolas, principalmente en Canarias; hubo además 1.417 muertos o desaparecidos en el Mediterráneo. En 2020 se produjo también un importante aumento de las personas que se vieron forzados a migrar en su propio país, unos 48 millones. Colombia, con entre 5,6 y 8,1 millones de habitantes, Siria, con 6,5, y República Democrática del Congo, con 5,5 son los tres Estados con mayor volumen de población desplazada internamente.

La mayoría de los migrantes se trasladan a países cercanos a sus lugares de origen o que tengan ingresos bajos o medios. Como recoge el informe de ACNUR, los Estados menos desarrollados acogen a un 27% de los refugiados de todo el mundo. Estos movimientos humanos afectan por igual a hombres y mujeres, aunque los primeros son ligeramente más numerosos. Muchos de estos se encuentran en el grupo de edad de entre 18 y 59 años, aunque un 42% de los desplazados forzosos son menores de 18 años. Entre 2018 y 2020, aproximadamente un millón de niños nació refugiado. Ante todos estos datos, Grandi afirmó que era necesario acabar con los conflictos y la violencia para proteger a la población más vulnerable.

Las cifras proporcionadas por ACNUR, CEAR y otros organismos similares demuestran que cada vez más personas pueden verse obligadas a abandonar su lugar de residencia habitual ante el aumento exponencial de las condiciones que motivan estos movimientos, como las guerras o la persecución, y la consolidación de nuevas formas, como las migraciones climáticas o los desplazamientos internos, que, según varios estudios, tendrán un gran impacto en la sociedad mundial en las próximas décadas.

Por ello, las ONG han solicitado en repetidas ocasiones a los Gobiernos que aprueben medidas para atajar las causas de las migraciones y mejorar la vida de los refugiados, tales como la aceleración de los plazos de gestión de las solicitudes de protección internacional o la reforma del sistema de asilo para garantizar que los migrantes tengan unas condiciones dignas mientras esperan a que se resuelvan sus casos.

Los migrantes han sido sin duda uno de los colectivos más afectados por la pandemia mundial de coronavirus, que ha supuesto para ellos una crisis a todos los niveles, como señalaba un documento de la secretaría general de la ONU. Esto ha sido evidente con el frenazo en el número de llegadas y la especial vulnerabilidad de estas personas ante la pandemia, demostrada en varios estudios. Sin embargo, son cada vez más los países que incluyen a estas personas en sus planes de vacunación, protegiéndolas así de sufrir una mayor exclusión y con el objetivo de alcanzar la inmunidad de grupo lo antes posible. Además, algunos expertos han advertido ya sobre la posibilidad de un aumento súbito de las migraciones mundiales por el aumento de la vulnerabilidad como resultado de la pandemia de COVID-19.

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