Un barco de migrantes tunecinos entrando en el puerto de Lampedusa

Un barco de migrantes tunecinos entrando en el puerto de Lampedusa (FOTO: ANSA/Desiderio)

El Observatorio Nacional Tunecino de Migraciones (ONM) presentó el pasado martes 13 la campaña Esshih, cuyo objetivo es concienciar a los jóvenes y a sus familias de los riesgos que supone la migración irregular y ofrecerles otras posibles alternativas. La iniciativa, que ha sido llevada a cabo en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y que está dirigida a jóvenes de entre 18 y 25 años con un nivel educativo superior que dejan el país ante la desconfianza sobre su futuro, llega después de que 14.800 personas abandonaran Túnez en 2020, un importante aumento respecto a las cifras del año anterior.

El programa servirá para presentar a los jóvenes y a sus familias tanto alternativas a la emigración como vías legales para trasladarse al exterior. Una de las entidades tunecinas colaboradoras en el proyecto es la Agencia Nacional para el Empleo y el Trabajo Independiente (ANETI), que ofrecerá puestos de trabajo a todos los interesados por la migración internacional para intentar disuadirles de que dejen el país. La campaña se publicitará también en medios masivos, como canales de televisión y emisoras de radio, que visibilizarán la experiencia negativa de jóvenes migrantes indocumentados, así como historias de éxito de algunos que permanecieron en Túnez.

Una de las claves de Esshih será la organización de encuentros con jóvenes tunecinos para conocer sus proyectos para el futuro y ayudarles en la búsqueda de posibles alternativas a la migración irregular. Por ello, se formará a personal seleccionado en todas las regiones del país, al que se proporcionará el conocimiento y las herramientas necesarias para abordar diversos escenarios. Ellos serán quienes interactúen con los jóvenes, un intercambio que será fundamental, según los organizadores, para mejorar el programa y hacerlo más atractivo.

La campaña, en la que colabora también la Asociación para la Diáspora Tunecina en Italia, fue presentada el pasado lunes 12 de abril en un acto en el que el presidente del ONM, Salem Mizouri, insistió en que muchas de las salidas irregulares que se producen actualmente son fruto de la falta de información o de las inexactitudes en ella, y que el programa pretende ajustar estas cuestiones. Los responsables de Esshih explicaron además que han decidido dirigir la campaña a los jóvenes de entre 18 y 25 años porque los estudios que han realizado muestran que estas personas son las más susceptibles de abandonar el país, pero abrieron la puerta a adaptarla a otros públicos.

 

La italiana, la ruta más frecuentada

Una buena parte de los migrantes que abandonan Túnez aspiran a instalarse en Italia. En 2020, 14.685 tunecinos, la práctica totalidad de lo que dejaron el país, llegaron a las costas transalpinas, un aumento de un 4,8% respecto a 2019. Además, según datos de ACNUR, de los 32.917 migrantes en situación irregular que entraron en Italia en 2020, un 38,4% era de nacionalidad tunecina, y los menores llegados del país africano supusieron un 30% del total de niños que desembarcaron en este Estado mediterráneo. Las primeras cifras disponibles de 2021 apuntan a que se mantendrá la tendencia durante este año.

Ante esto, los Gobiernos de Italia y Túnez celebraron una cumbre en agosto de 2020 en la que acordaron que los vuelos de repatriación de migrantes tunecinos, que se habían detenido por la pandemia de coronavirus, se reanudarían inmediatamente. El acuerdo firmado por ambos países preveía dos vuelos a la semana que llevarían a un máximo de 40 personas cada uno. Antes del encuentro, el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Luigi di Maio, amenazó con suspender los 6,5 millones de fondos que Túnez recibe como parte de un programa de cooperación al desarrollo como forma de presión para que el país africano controlase sus fronteras de salida.

Dicho pacto, o más bien el secretismo sobre su contenido, provocó las protestas de tres organizaciones, la Asociación para los Estudios Jurídicos de la Migración (ASGI), el Foro Tunecino para los Derechos Económicos y Sociales (FTDES) y Abogados sin Fronteras (AST), que exigieron conocer lo que los Gobiernos de Italia y Túnez habían acordado en el encuentro de agosto. Estas ONG denunciaron también que el acuerdo se llevó a cabo partiendo de dos afirmaciones que ellas cuestionaron: la consideración de Túnez como tercer Estado seguro, cuando se han documentado prácticas de detención arbitraria de migrantes y falta de protección en el país, y la afirmación del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano de que el único camino para una persona llegada de manera irregular era la repatriación, cuando la legislación obliga a realizar una evaluación pormenorizada de cada caso antes de proceder a la expulsión del demandante de asilo.

Esshih tiene mucho trabajo por delante, porque la tendencia actual es favorable a las migraciones irregulares. Sin embargo, se trata de un plan novedoso que ha identificado correctamente a las personas de entre 18 y 25 años como su público, aunque solamente tendrá éxito si viene acompañado de un esfuerzo por parte del Gobierno para ofrecer soluciones atractivas para estos jóvenes y para la población en general. La aplicación del nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, que identificaba a Túnez como uno de los terceros Estados con los que debía aumentarse la cooperación, puede ser de una gran ayuda para que este país gestione mejor los flujos migratorios y reduzca la presión sobre la ruta italiana.