Un grupo de migrantes venezolanos pidiendo cambios en la política migratoria estadounidense

Un grupo de migrantes venezolanos se manifiestan pidiendo la residencia en Estados Unidos (FOTO: Oman Observer)

El Gobierno del presidente estadounidense Joe Biden propuso el pasado lunes 19 de abril de 2021 un importante cambio en el lenguaje migratorio. En una circular elaborada por dos agencias fronterizas del país, se ordenó dejar de utilizar el término “alien”, ilegal en español, y sustituirlo por migrante o no ciudadano, y se recomendó el uso de la expresión “inmigrante indocumentado” en lugar de “inmigrante ilegal”. Esta medida supone una ruptura con la política del expresidente Donald Trump, que utilizaba habitualmente la terminología ahora suprimida, y aspira a abrir un debate internacional sobre las expresiones utilizadas por los políticos y los medios de comunicación cuando se refieren a los migrantes.

Las palabras que usamos son importantes. Esta medida servirá para conferir aún más dignidad a quienes están bajo nuestra custodia”, declaró el pasado lunes el principal funcionario de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) norteamericano, Troy Miller, quien insistió en la necesidad de luchar contra los mensajes deshumanizadores. La propuesta también implica dejar de hablar de asimilación de los migrantes en la sociedad estadounidense, una expresión que será sustituida por “integración”, lo que, según los expertos, evoca una mayor participación de la persona involucrada en el proceso.

Este nuevo lenguaje será un eje importante de la política migratoria propuesta por la administración Biden, iniciada con la batería de leyes ya aprobadas o enviadas al Congreso. En febrero, el presidente afirmó que Estados Unidos era una nación de inmigrantes, recuperando una expresión acuñada por uno de sus antecesores, John Fitzgerald Kennedy, y desde entonces ha considerado este asunto como una prioridad. Cuenta para ello con el apoyo de numerosos políticos, entre ellos el expresidente George W. Bush, quien apoyó la pasada semana las medidas propuestas por Biden y afirmó: “Pido al Congreso que deje atrás la retórica dura acerca de las migraciones y se centre en buscar un acuerdo”.

Las palabras de Bush chocan con la actitud de la mayoría de los miembros del Partido Republicano, muy críticos con la política migratoria de Biden, al que acusan de haber provocado una crisis humanitaria en la frontera del país, y que siguen utilizando las expresiones que ahora se pretenden eliminar. Tras conocer la propuesta de los demócratas, el senador republicano por Arkansas Tom Cotton declaró: “Usamos este término [“alien”] porque están aquí ilegalmente. Este tipo de debilidad y obsesión por la corrección política es el motivo por el que estamos teniendo una crisis en la frontera”.

Más allá de las luchas partidistas, las iniciativas para eliminar el uso de estas expresiones comenzaron hace más de una década. En 2009, la magistrada del Tribunal Supremo Sonia Sotomayor denunció el lenguaje deshumanizador empleado en la gestión migratorio, y se convirtió en la primera integrante de la corte en utilizar la expresión “inmigrante indocumentado” en la resolución de un caso. Un año después, varias organizaciones sociales crearon el movimiento Drop the I-Word, que pedía a los medios que no utilizasen el término “ilegal” ni otros similares.

Esta iniciativa tuvo un gran impacto en 2013, cuando la agencia Associated Press modificó su libro de estilo para eliminar la utilización de la expresión “inmigrante ilegal”, afirmando que la palabra “ilegal” solamente se puede aplicar a una acción y no a una persona. Las reivindicaciones en este sentido llegaron finalmente a la política en 2015, cuando el congresista demócrata por Texas Joaquín Castro propuso una ley para eliminar las expresiones “extranjero” y “extranjero ilegal” de las leyes federales. “El lenguaje que deshumaniza a las personas no solamente es incorrecto, sino también peligroso”, aseguró Castro la semana pasada tras conocer la decisión del presidente Biden.

La propuesta ha sido recibida positivamente por los expertos migratorios del país. Según declaró a la BBC Tammy Vigil, profesora de la Universidad de Boston, Donald Trump avivó con su retórica migratoria el miedo y la desconfianza, y simplificó en exceso un asunto complejo. Esta académica recordó que, durante su campaña fallida a la reelección, Trump utilizó casi a diario la palabra “extranjero ilegal” en sus mítines. Por el contrario, Biden ha demostrado desde el día de su toma de posesión una visión más profunda y reposada del tema, lo que, a juicio de Vigil, tendrá efectos positivos sobre la vida de los migrantes en el país.

Por su parte, el profesor de la Universidad de Nueva York Moustafa Bayoumi alabó la medida en un artículo publicado en The Guardian, aunque afirmó que debería haber llegado antes, y atacó duramente a Trump por su retórica migratoria, denunciando que los atentados de 2018 y 2019 en Pittsburgh y El Paso fueron llevados a cabo por supremacistas blancos que, en sus reivindicaciones, utilizaron expresiones usadas habitualmente por el expresidente cuando hablaba de las personas en situación irregular. Sin embargo, Bayoumi recordó que estos términos son nuevos, sino que tienen décadas de historia, y concluyó que serán necesarios esfuerzos continuados para eliminarlos de manera definitiva, aunque reconoció que la propuesta de Biden es un primer paso fundamental.