La Tarjeta Azul de la Unión Europea

La Tarjeta Azul de la Unión Europea (FOTO: Schengen Visa Info)

El Parlamento Europeo aprobó el pasado miércoles 15 de septiembre las nuevas reglas para la obtención de la Tarjeta Azul de la Unión Europea. Este régimen, en marcha desde hace una década, permite que los países europeos contraten a trabajadores altamente cualificados procedentes de Estados no comunitarios. Este permiso había atraído hasta ahora a muy pocas personas, por lo que se han introducido reformas que facilitarán el acceso a esta tarjeta y se incrementarán sus ventajas. El objetivo es que cada vez más trabajadores extranjeros la soliciten, lo que repercutirá positivamente en las cifras de empleo en Europa.

La Tarjeta Azul de la Unión Europea entró en vigor en mayo de 2009, siendo regulada por la Directiva 2009/50/CE del Consejo Europeo. Dos años antes, el entonces comisario de Justicia y Asuntos Internos, el italiano Franco Frattini, propuso la creación de un permiso de trabajo para revertir la tendencia de la inmigración irregular. Tras su aprobación en el Parlamento Europeo, 25 de los 27 países europeos la aplicaron. Los únicos dos que no lo hicieron fueron Dinamarca e Irlanda, ya que ambos cuentan con una legislación nacional propia que permite que los extranjeros con un alto nivel profesional puedan trabajar en ellos.

Para obtenerla, es necesario disponer de un contrato válido o de una oferta firme de empleo, documentos que demuestren las cualificaciones necesarias para el puesto de trabajo demandado y un visado. Su duración está entre uno y cuatro años, aunque es renovable de manera indefinida. Sin embargo, varias organizaciones han pedido en repetidas ocasiones una reforma de las condiciones para acceder a estos permisos de trabajo, dado el bajo nivel de solicitudes que se han producido hasta ahora.

La reforma aprobada por el Parlamento Europeo la semana pasada realiza profundos cambios en la directiva de la Tarjeta Azul de la UE. A partir de ahora, la duración mínima de los contratos para poder solicitarla pasará de un año a seis meses. Los candidatos deberán seguir demostrando que están profesionalmente cualificados, y aquellos que se dediquen a sectores como la información o la tecnología podrán aportar ejemplos de su trabajo como prueba. Además, se ha rebajado el salario mínimo requerido en origen, que era el doble del sueldo bruto anual del país europeo en el que el trabajador quisiera instalarse, y que desde ahora solo tendrá que ser igual a este salario.

Además, la Tarjeta Azul de la UE ya no será incompatible con la obtención de la protección internacional y del estatuto de refugiado, como ocurría hasta ahora. Las personas que posean esta certificación podrán mudarse a otro país europeo cuando haya pasado 12 meses en el Estado en el que les fue concedido el permiso de trabajo. Finalmente, la reforma, aprobada con 556 votos a favor y 105 en contra, incluye nuevos procedimientos de reunificación para las familias de los trabajadores a los que se conceda la Tarjeta Azul. A partir de la aprobación de la medida, los Estados miembros tendrán dos años para transponer en su propia legislación las nuevas condiciones de los permisos de empleo.

Es probable que lo haga antes, ya que muchos de ellos, como por ejemplo Alemania, están teniendo problemas para conseguir trabajadores cualificados en los últimos años, una tendencia acentuada por la pandemia de coronavirus. “Tenemos que hacer todo lo que podamos para mejorar la migración legal a Europa y, por encima de todo, facilitar la llegada de trabajadores cualificados que contribuyan al desarrollo de nuestro continente”, declaró el eurodiputado español Javier Moreno tras la aprobación de la medida, añadiendo que, siguiendo esta línea, debe trabajarse en reformas que faciliten que los trabajadores poco cualificados también puedan instalarse en Europa.

 

El final de unas largas negociaciones

Esta reforma llega cuatro meses después de que el Consejo y el Parlamento Europeo llegasen a un acuerdo provisional para cambiar la directiva de la Tarjeta Azul de la UE. Además de las medidas expuestas arriba y que han quedado reflejadas en el texto definitivo, se aprobaron otras, como la facilidad para cambiar de puesto de trabajo o incluso de sector. La comisaria de Interior, Ylva Johansson, afirmó entonces: “Los trabajadores migrantes ya están haciendo una contribución importante a la economía europea, pero el envejecimiento de nuestra sociedad supone que debemos seguir exportando cualidades y talento desde el exterior”.

Esta medida, cuya implementación es aún incierta ante el periodo de dos años para que los países miembros la apliquen, forma parte de la apuesta de la Comisión Europea por el empleo altamente cualificado. Rebajando las condiciones para obtener la Tarjeta Azul de la UE, las instituciones comunitarias esperan atraer a cada vez más personas que puedan aportar talentos y cualidades que escasean en Europa. De esta manera, se podría compensar el envejecimiento de la población europea en edad de trabajar con un colectivo en expansión.

Sin embargo, los propios promotores de la reforma han coincidido en señalar que esta reforma no será completa hasta que no se regulen las condiciones en las que los trabajadores menos cualificados pueden lograr un permiso de empleo en Europa. Por el momento no hay ninguna medida de este tipo, pero varios eurodiputados ya han pedido que se trabaje en ello, ya que estas personas también pueden ayudar a ampliar la mano de obra en los Estados miembros y a reducir el paro a nivel comunitario.

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