Un grupo de migrantes en un barco

Un grupo de migrantes en un barco (FOTO: Organización Marítima Internacional)

Más de 40.000 personas han muerto o desaparecido desde 2014 en las distintas rutas migratorias mundiales, según los datos recopilados por la iniciativa Missing Migrants, puesta en marcha por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). En lo que llevamos de año, se han registrado 2.886 fallecimientos, de los cuales 1.353, casi la mitad, se produjeron en el Mediterráneo, y además 504 más perecieron en el Norte de África. Estas cifras evidencian que, a pesar del cierre de fronteras aplicado por muchos países, las personas siguen migrando por rutas peligrosas, tanto por mar como por tierra, y muchas mueren antes de alcanzar su destino.

La cifra de migrantes fallecidos hasta septiembre es superior a la registrada en el mismo periodo del año pasado, 2.109. El mes con más muertos ha sido julio, con 300, seguido por abril, con 223, y por mayo, con 193. En agosto, fallecieron 104 personas, la mayoría en el Mediterráneo central. El caso más reciente se produjo el pasado viernes 24 de agosto, cuando cinco migrantes perdieron la vida a bordo de un bote neumático que naufragó frente a las costas de Libia y cuyo destino era la isla italiana de Lampedusa. Una semana antes, otras 17 personas habían fallecido en Túnez, una de las principales zonas de tráfico de seres humanos en el mundo.

La mayoría de los 1.353 muertos en el Mediterráneo durante 2021 perecieron intentando escapar de zonas como Libia o Siria, aunque otros prefirieron una ruta igualmente peligrosa, la de Marruecos y Argelia. Más allá del Mediterráneo y el Norte de África, la frontera entre Estados Unidos y México, con 298 migrantes desaparecidos, y el Cuerno de África, con 108, preocupan asimismo a los expertos. No hay datos concretos sobre la vía preferida por los migrantes para desplazarse, aunque la mayoría de los casos documentados por la OIM se produjeron en el mar.

Estas cifras tuvieron especial relevancia el pasado 30 de agosto, cuando se celebró el Día Internacional de las Personas Desaparecidas. La OIM publicaba entonces un comunicado en el que actualizaba los datos de 2021 e insistía en la necesidad de trabajar contra el tráfico de migrantes, instando a los países a construir vías legales de tránsito y a mejorar sus sistemas de asilo para impedir que las estadísticas de muertes y desapariciones siguieran subiendo.  “Hay demasiadas familias que se han quedado sin noticias, luchando por hallar unas respuestas que quizá no lleguen a recibir”, se puede leer en el documento.

 

Un mapa interactivo de la tragedia

La iniciativa Missing Migrants se inició en 2014, cuando la guerra de Siria empezó a provocar un buen número de desplazamientos humanos. Su aportación principal es una web en la que se recogen tanto las cifras y origen de los muertos en las diferentes rutas de entrada como las causas de fallecimiento. Se ofrece además una información pormenorizada sobre cada incidente en el que ha muerto al menos una persona, gracias a un sistema de información geográfica (GIS) que permite conocer dónde se han producido los hechos, cuántas personas estaban implicadas y cuál era su procedencia.

En todos los años en los que la OIM ha recogido datos acerca de los flujos humanos, hay un elemento en común: el Mediterráneo ha sido el punto negro para los migrantes. 3.320 personas murieron allí en 2014, 4.054 en 2015, 5.143 en 2016, 3.139 en 2017, 2.299 en 2018, 1.885 en 2019 y 1.427 en 2020. África, con un total de 10.700 personas muertas o desaparecidas desde 2014, ocupa el segundo lugar en esta macabra clasificación.

Las cifras ofrecidas por la Organización Internacional para las Migraciones son devastadoras, y ponen al mundo ante la realidad de la tragedia humana que se vive desde hace años, pero que se acentuó a mediados de la década pasada. Detrás de cada una de las 40.000 personas fallecidas cuando intentaban llegar a otro país, hay una historia personal que se diluye en muchos casos detrás de los titulares masivos. Sin embargo, el proyecto Missing Migrants dignifica a todos aquellos que no alcanzaron las fronteras europeas y pone a las instituciones, especialmente a las más reacias a la recepción de demandantes de protección internacional, frente a una realidad incómoda.

Por si no fuera suficiente, estos números podrían aumentar exponencialmente si la actual situación en Afganistán deriva en una nueva crisis migratoria similar a la de 2015 y 2016. Por ello, la OIM ha llamado desde la caída de Kabul a que los países miembros refuercen sus sistemas de asilo, para impedir llegadas masivas y descontroladas y situaciones de desprotección para los refugiados, así como nuevas tragedias humanas como las vividas en la última década.

Un comentario en «Las vidas perdidas en las rutas migratorias»
  1. […] Más de 1.300 personas han fallecido en el mar intentando llegar a las costas europeas desde el inicio de 2021, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La ONG Caminando Fronteras eleva la cifra hasta los 2.087. La mayoría de ellos carecen de identificación, y por ello son enterrados en cementerios locales sin nombre ni fecha en su lápida. Sin embargo, dos forenses que trabajan en zonas especialmente transitadas por los migrantes se han propuesto acabar con esta situación, y desde hace dos décadas se dedican a hacer la autopsia a estas personas y a identificarlas y repatriarlas. […]

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