Un grupo de supervivientes del incendio del campo de Moria

Un grupo de migrantes supervivientes del incendio de Moria, en un campo de Lesbos (FOTO: Alkis Konstantinidis - Reuters)

El Consejo Municipal de Mitilene, en la isla griega de Lesbos, aprobó el pasado 7 de abril la construcción de un nuevo campo de refugiados en la zona. El campamento estará lejos de núcleos urbanos para evitar conflictos entre los migrantes y la población. Con esta decisión, el Ejecutivo municipal pretende resolver los problemas existentes en las instalaciones actuales y pasar la página del campo de Moria, que se encontraba cerca de Mitilene, y que se incendió el pasado mes de septiembre, dejando desprotegidos a miles de migrantes que tuvieron que alojarse en otros campamentos o que se quedaron en la calle.

El campo tendrá una capacidad máxima de 3.000 personas, aunque podría llegar a acoger a 2.000 más. El plan original era adaptar unas instalaciones ya existentes en la localidad de Vastria, pero fue finalmente rechazado por las carencias que tenía este lugar y que hacían imposible que se habilitase para los migrantes. La construcción del nuevo campamento de refugiados, que se iniciará en verano y terminará a finales de este año, supone el cierre del resto de los alojamientos para migrantes actualmente abiertos en la zona. Esto incluye el campo de Kara Tepe, conocido por las ONG como Moria 2.0 por el enorme número de vulneraciones de derechos que se producen en él, entre otras que su aforo máximo, que era de 650 personas, se ha excedido ampliamente, ya que, según las últimas estimaciones, actualmente residen en él más de 6.000.

La actual situación migratoria en Lesbos lleva tiempo provocando quejas entre los habitantes de la isla. En las últimas semanas se han sucedido las manifestaciones contrarias a la construcción del nuevo campo de Mitilene, y las autoridades locales advierten de que la oposición a estas instalaciones permanentes se mantendrá salvo que haya un cambio de política por parte de la Comisión Europea. “En lugar de apoyarnos, Europa piensa que este es el lugar en el que hay que encerrar a todos los migrantes que lleguen”, afirmó Erfili Yiannaka, consejera municipal de Lesbos, después de que la comisaria europea de Interior, Ylva Johansson, reiterase durante una visita a la zona el compromiso del Ejecutivo comunitario con Grecia para ayudarles a resolver el actual reto migratorio.

Por su posición geográfica, esta isla del Egeo se convirtió durante la crisis migratoria de 2015 y 2016 en uno de los principales puntos de llegada de personas procedentes de Siria. En el primer año, 379.000 personas en situación irregular desembarcaron en Lesbos. Esto tuvo un impacto permanente en la población de la isla, ya que, de un total de 86.000 habitantes, 17.029 son refugiados o migrantes, muchos de los cuales han obtenido ya el permiso de residencia.

En la actualidad, el número de entradas se mantiene, aunque a un ritmo menor. El pasado 12 de abril, 70 personas, de las que 37 eran niños menores de 5 años, llegaron a bordo de un barco a Tsonia, en el noreste de la isla. Por ello, el Gobierno local está redoblando los esfuerzos para acelerar los procedimientos de asilo, con el objetivo de reducir la población migrante en la isla, que ya ha bajado en 500 personas desde que empezó el año. Actualmente hay 8.000 migrantes irregulares en Lesbos, de entre los cuales 6.000 son supervivientes del incendio de Moria.

 

Un 89% menos de llegadas a Grecia

Una semana después de que se diese luz verde al campamento de Mitilene, el ministro de Migraciones griego, Notis Mitarakis, anunció en una rueda de prensa que las llegadas de refugiados y migrantes al país se han reducido en un 89% en 2021. Según datos de ACNUR, 925 personas entraron en las islas del Egeo entre el 1 de enero y el 11 de abril. En el mismo periodo del año pasado, se produjeron 7.591 llegadas. En varios lugares, como Samos y el Dodecaneso, no se han registrado ingresos, mientras que las islas de Quíos y Kos solamente han recibido a 99 personas cada una hasta la fecha.

En su intervención, el ministro aseguró que la situación migratoria del país está mejorando, y recordó que, en 2020, había un total de 92.000 solicitantes de asilo repartidos entre todos los campamentos del país, una cifra que había bajado a 56.000 este año. Actualmente, Grecia tiene más de 90.000 refugiados reconocidos y 80.000 demandantes de protección internacional. “La actual crisis migratoria sigue siendo un asunto crucial que afectará a Grecia y al conjunto de la Unión Europea durante las próximas décadas”, declaró Mitarakis, que insistió en la importancia de la colaboración existente con los cuatro países de frontera, España, Italia, Malta y Chipre, para afrontar mejor la actual situación humanitaria.

La construcción del campo de Mitilene puede ser efectiva a corto plazo, aunque varias ONG han insistido ya en la necesidad de trabajar en soluciones permanentes para los migrantes que serán alojados allí. Mientras eso ocurre, exigen que se garanticen los servicios básicos, como el agua o la electricidad. El descenso del 89% en el número de llegadas a Grecia puede dar un cierto margen de maniobra a las autoridades, pero no puede descartarse que las entradas aumenten en los próximos meses. Por ello, se asume la urgencia de reformar el sistema para agilizar la resolución de los casos respetando el análisis individualizado de cada solicitud.

El retraso en las negociaciones del Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, que se han complicado por la postura crítica de los países de frontera, aleja la posibilidad de un acuerdo comunitario en esta materia, lo que afecta especialmente a Grecia. Por ello, el Gobierno heleno lleva tiempo reclamando nuevas herramientas que permitan hacer frente al reto humanitario de manera conjunta y efectiva. Los próximos meses serán claves para saber si estas demandas son satisfechas.

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