Una embarcación llena de migrantes

Una embarcación con un grupo de migrantes surca el mar (FOTO: Gerd Altmann - Pixabay)

Los términos refugiado y migrante llevan utilizándose desde hace unos años de manera indistinta en las informaciones que los medios dedican a los flujos de personas, aunque no son lo mismo. Como regla general, la palabra migrante define cualquier movimiento de una persona, tanto dentro como fuera de sus países, mientras que refugiado lleva incluidas una serie de concepciones fundamentales para obtener una determinada protección. Más allá de esto, las diferencias entre ambos conceptos, tanto semántica como legalmente, son importantes, y es interesante aclararlas.

El estatus de refugiado fue conceptualizado en 1951 por la Convención de Ginebra, aprobada en un contexto de importantes movimientos internos, ya que solamente había transcurrido un lustro desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Según dicho texto, un refugiado es una persona que huye de su país de origen debido a un conflicto armado, violencia o persecución, que puede ser por motivos étnicos, religiosos, de orientación sexual o políticos. Por cualquiera de estas razones, sienten temores fundados por su vida y su integridad física.

Las personas que forman parte de este grupo tienen por tanto derecho a solicitar el derecho de asilo y a recibir la protección de los países a los que se trasladan. En su artículo 14, la Declaración Universal de Derechos Humanos define el asilo como “el derecho de una persona a obtener protección fuera de su país de origen en caso de que exista un riesgo para su integridad física”. Es además un derecho prima facie, es decir, se concede a primera vista cuando se constata la existencia de huidas masivas de países en guerra, a la espera de analizar adecuadamente la solicitud de protección internacional. Este paso es fundamental, ya que las legislaciones migratorias de cada país insisten en la necesidad de un examen individualizado de cada caso.

En las últimas décadas, los flujos de refugiados han aumentado mucho. Hay, sin embargo, dos casos muy concretos, dos crisis que motivaron un importante incremento de los movimientos humanos huyendo en ambas situaciones del peligro bélico. El primero fue el de las guerras de los Balcanes, que se extendieron a lo largo de los años 90 tras la disolución de Yugoslavia. Según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el organismo competente en esta materia, el número total de desplazados superó los dos millones. Más recientemente, el conflicto civil en Siria, que dura ya 10 años, ha provocado que casi 6 millones de personas se hayan visto obligadas a buscar refugio fuera de sus fronteras, intensivamente durante los años 2014 y 2015. La mayoría de ellos se encuentra en Turquía y en el Líbano, mientras que Alemania es el país europeo que más refugiados sirios ha acogido, seguido por Suecia.

El caso de los migrantes económicos

Existe además un tipo de desplazamiento muy concreto: se trata de las migraciones económicas, en las que algunas personas dejan su país de origen, que en muchos casos se halla en situación de pobreza extrema, de manera voluntaria en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. Al contrario que los refugiados, estas personas se rigen por las leyes migratorias de cada país, y no tienen un estatus específico.

En su definición, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) insiste en el elemento de conveniencia personal de estos movimientos, y realiza una diferenciación entre dos términos: migrante documentado, es decir, aquel que tiene un contrato laboral y viaja con ello como aval, y migrante irregular, que entra en el país de forma ilegal o que, cuando termina su periodo de asilo, permanece en él. Sin embargo, en ambos casos, insiste la OIM, se trata de migraciones económicas.

Como resumen, podría decirse que un refugiado siempre es un migrante, pero un migrante no siempre es un refugiado. Las condiciones particulares de cada desplazamiento, así como su contexto, marcan la diferencia entre ambos conceptos y su desarrollo, por lo que debería utilizarse correctamente cada término, y tener claro que se corresponden con dos realidades distintas.

2 comentarios en «¿Por qué hablan de refugiados cuando quieren decir migrantes?»

Los comentarios están cerrados.