Jamal Hijazi, tras presentar la denuncia contra Tommy Robinson

Jamal Hijazi, tras presentar la denuncia contra Tommy Robinson (FOTO: SWNS:SOUTH WEST NEWS SERVICE)

Un tribunal británico condenó el pasado 22 de julio al activista de extrema derecha Tommy Robinson a pagar 100.000 libras a un joven sirio, Jamal Hijazi, al que acusó de diversos actos violentos. Hijazi, que actualmente tiene 18 años, había sido víctima en octubre de 2018 de una agresión racista en su colegio, situado en la localidad de Huddersfield, en el norte de Inglaterra, pero Robinson afirmó que este ataque había sido la respuesta a otro que él había realizado contra dos chicas del centro escolar. El fallo, que es firme, supone un hito judicial, ya que se ha dictado sentencia contra unas acusaciones basadas en bulos infundados contra un migrante.

El juez Matthew Nicklin resolvió a favor de Hijazi la acusación por difamación contra Tommy Robinson, y afirmó que este, cuyo nombre real es Stephen Yaxley-Lennon y que es el fundador del colectivo ultraderechista Liga de Defensa Inglesa, no había podido probar sus acusaciones. El presidente de la sala añadió que este había utilizado en sus redes sociales un lenguaje que había contribuido a inflamar la situación. “Las consecuencias de este incidente marcarán durante muchos años, tal vez durante toda su vida, a Hijazi”, llegó a declarar el magistrado, que impuso al activista de extrema derecha un mandato judicial que le impedía repetir las acusaciones contra el sirio.

Por su parte, Robinson se representó a sí mismo ante el tribunal, y se reafirmó en sus acusaciones, afirmando que había descubierto un buen número de pruebas de la actitud supuestamente agresiva de Hijazi en varias ocasiones, aunque no presentó ninguna de ellas ante el tribunal. La sala consideró, sin embargo, que las explicaciones ofrecidas por el acusado no eran suficientemente convincentes, y por ello falló contra él, condenándole también a abonar las costas del juicio, que ascienden a 500.000 libras. Dichos pagos son aún inciertos, ya que Robinson se declaró insolvente en marzo, lo que le exime por el momento de cumplir sus condenas.

La defensa del joven reveló durante el juicio que las acusaciones del activista de extrema derecha y las amenazas de muerte contra Hijazi habían provocado que él y su familia, que tienen estatus de refugiado en el Reino Unido, tuvieran que abandonar Huddersfield y mudarse a otra zona del país. “Nuestro cliente, Jamal Hijazi, ha sido muy valiente llevando a cabo esta acción por difamación contra un ultraderechista y activista islamófobo tan prominente como Stephen Yaxley-Lennon”, declaró tras el proceso una de las abogadas del joven sirio, Francesca Flood, destacando también que se había hecho justicia.

Tras la sentencia, Jamal Hijazi anunció ante los medios que iba a utilizar el dinero de Robinson para crear una ONG de ayuda a jóvenes que hayan sufrido acoso escolar o racismo. “He sufrido mucho, y quiero que otras personas tengan el apoyo que yo tuve. Quiero ayudar a la gente”, afirmó el joven sirio. La portavoz de la organización Resistiendo al Odio, Roanna Carleton Taylor, comparó el juicio con la lucha entre David y Goliat, y celebró el fallo, asegurando: “La victoria muestra que la verdad estaba del lado de Jamal, y la verdad ha ganado hoy”.

 

La agresión racista que inició todo

El ataque del que Hijazi fue víctima ocurrió el 25 de octubre de 2018 en el Colegio Comunitario de Almondbury, en Huddersfield. El joven sirio, que entonces tenía 16 años, y que llevaba el brazo en cabestrillo tras una fractura de muñeca, fue arrastrado por el suelo por un compañero de colegio, que le amenazó con ahogarle y que echó grandes cantidades de agua en su boca, imitando la técnica del waterboarding. La agresión fue filmada por una tercera persona, y el vídeo se hizo viral, junto a otro que mostraba cómo otra alumna del centro escolar agredía a una joven que llevaba hiyab. Ambos incidentes se trataron inmediatamente como racistas.

Hijazi, que nació en la ciudad siria de Homs y que abandonó el país por la guerra, había denunciado ante el diputado local, Barry Sheerman, las agresiones que llevaba sufriendo desde hacía varios años. Este trasladó las quejas a la Policía y a la dirección del colegio, pero la agresión de octubre de 2018 no pudo evitarse. Unos días después, un joven de 17 de años, cuyo nombre no se reveló, fue detenido como supuesto responsable del ataque. En sus redes sociales, se descubrió un buen número de publicaciones ultraderechistas, y fue posteriormente condenado por la agresión y las amenazas contra Jamal Hijazi, su compañero de colegio.

Tras los hechos, varios políticos se solidarizaron con el joven sirio. “Muchas personas están asqueadas y enfadadas por este ataque”, declaró la entonces primera ministra, Theresa May. Por su parte, el secretario de Interior, Sajid Javid, que había sufrido acoso racista durante su etapa escolar, escribió una nota personal al joven, y posteriormente se reunió con él y su familia. Sin embargo, el activista ultraderechista Tommy Robinson rompió con esta opinión unánime, colocándose del lado del agresor, que fue entrevistado en su blog, y multiplicando los ataques contra Hijazi, a quien llegó a acusar de fingir la agresión y de haber exagerado las denuncias de racismo.

La condena de los Reales Tribunales de Justicia supone en definitiva un freno a los bulos en redes sociales contra los migrantes, popularizados en su mayoría por activistas ultraderechistas y difundidos de manera fácil y rápida. Frente a la imagen que Tommy Robinson y otros dirigentes xenófobos quisieron presentar de él, Jamal Hijazi ha demostrado ante el tribunal ser la víctima de un ataque racista, y no el agresor de varios jóvenes, como afirmaba el acusado. Varios activistas han señalado la importancia de este fallo, y han mostrado su convencimiento de que servirá como acicate para que otros migrantes afectados por bulos defiendan su honor ante la justicia.

Pese a todo, la realidad es que una parte de la sociedad europea percibe a los migrantes como delincuentes o terroristas, aunque las estadísticas de criminalidad nieguen categóricamente este argumento. Por ello, diversas organizaciones humanitarias insisten en la necesidad de trabajar en iniciativas contrarias a los rumores en migración y a denunciar los casos de este tipo, con el objetivo de que ejemplos como el de Jamal Hijazi no vuelvan a repetirse.