Una manifestación en Copenhague contra la decisión del Gobierno danés relativa a los refugiados sirios

Una manifestación en Copenhague contra la decisión del Gobierno danés relativa a los refugiados sirios (FOTO: Ritzau Scanpix/Imago)

El Gobierno danés aprobó el pasado mes de abril dos polémicas medidas en materia migratoria. El día 13, se revocaron los permisos de residencia concedidos a los refugiados sirios que viviesen en Damasco antes de la guerra, una decisión que incluía también su expulsión, al considerar que la situación en dicha ciudad ha mejorado lo suficiente para vivir de nuevo en ella. Una semana después, el 21 de abril, se anunciaron las nuevas condiciones para acceder a la ciudadanía, que serán más exigentes que hasta ahora. Estas dos políticas, aprobadas por el Ejecutivo de la socialdemócrata Mette Frederiksen con el apoyo de la oposición conservadora, consolidan la doctrina de tolerancia cero de este país nórdico en lo relativo a los demandantes de asilo.

Desde el inicio de la guerra de Siria en 2011, Dinamarca ha acogido a 35.500 migrantes procedentes de ese país, gracias en parte al impulso de organizaciones no gubernamentales como el Consejo Danés para los Refugiados. Pero el criterio ha ido cambiando, y el Estado nórdico es el primero del mundo en cerrar las puertas a los demandantes de asilo que huyen de Siria. El plan es una continuación de uno anterior del exprimer ministro Lars Lokke Rasmussen, que otorgaba permisos de residencia limitados en el tiempo a los migrantes, forzándoles así a regresar a sus países de origen en cuanto fuera posible.

Los socios parlamentarios de Frederiksen han mostrado su sorpresa por la medida, afirmando que es difícilmente aplicable, ya que Dinamarca cerró su embajada en Siria al inicio de la guerra y no mantiene ningún tipo de relación diplomática con el régimen del presidente Bashar al-Assad, lo que impediría que los retornos se llevaran a cabo. Por su parte, los tres partidos de la oposición aplaudieron la iniciativa. Fuera de la política, varias ONG se mostraron muy críticas con la primera ministra. “Es una decisión irresponsable. El hecho de que no haya batallas en Damasco no la convierte en una ciudad segura para el retorno de los refugiados”, declaró Charlotte Slente, secretaria general del Consejo Danés para los Refugiados.

Cuando aún arreciaban las críticas por la decisión relativa a los sirios, el Gobierno danés anunció asimismo el recrudecimiento de las condiciones para obtener la residencia. “Adquirir la ciudadanía es una gran declaración de fe por parte de la sociedad danesa. Por tanto, es necesario aumentar los requisitos para ello”, aseguró un portavoz del Ministerio de Migraciones. La medida da una gran importancia a los valores daneses, y por ello, se incluirán cinco preguntas sobre estos en el examen para conseguir el asilo. El Ejecutivo justificó este extremo afirmando que el objetivo es que los demandantes de protección internacional estén bien integrados en la sociedad danesa.

El 22 de abril pasado se produjeron manifestaciones en varios puntos de Dinamarca en protesta por estas dos decisiones anunciadas por el Gobierno socialdemócrata. La más multitudinaria se produjo en Copenhague, donde un millar de personas se concentró frente al Parlamento. Entre ellas había algunos ciudadanos sirios afectados por el cambio de criterio, que insistieron en que no es seguro volver a Damasco porque el riesgo de sufrir daños es muy elevado, y que denunciaron que la medida ya se estaba ejecutando y que algunos habían sido trasladados a centros de detención antes de ser expulsados.

 

Una política que viene de lejos

Mette Frederiksen, candidata del Partido Socialdemócrata, fue la ganadora de las elecciones del 5 de junio de 2019, y consiguió convertirse en la primera ministra más joven de la historia de Dinamarca, presentando en su investidura un ambicioso programa social que ponía especial énfasis en la ayuda a la infancia y que rompía con la política del anterior Gobierno conservador. Sin embargo, la nueva jefa del Ejecutivo mantuvo la dura gestión migratoria del gabinete Rasmussen y aplicó desde el principio de su mandato políticas desincentivadoras de las entradas de solicitantes de asilo, siempre con el apoyo de la oposición y el escepticismo de sus socios parlamentarios.

El criterio de puertas cerradas a los migrantes en Dinamarca lleva aplicándose y endureciéndose con el paso de los años. Esto ha llevado a extremos tales como la imputación de la exministra de Inmigración Inger Stojberg, acusada de haber separado ilegalmente a parejas demandantes de asilo entre 2015 y 2019; el Parlamento danés aprobó el pasado 3 de febrero por amplia mayoría el procesamiento de Stojberg, quien podría ser condenada a una multa o a una pena de dos años de prisión. Antes de ella, el exresponsable de Justicia, Erik Ninn-Hansen, fue sentenciado a cuatro meses de cárcel por impedir que los refugiados procedentes de Sri Lanka trajesen a sus familias a Dinamarca.

La primera ministra Frederiksen ha demostrado de hecho en los últimos dos años que no existen grandes diferencias entre su política migratoria y la de sus antecesores, aunque ello signifique no respetar los consensos y reglamentos existentes en este sentido. La medida que afecta a los refugiados sirios vulnera de manera flagrante el principio de non refoulement consagrado por la Convención de Ginebra, que impide devolver a un demandante de asilo a un lugar en el que pueda sufrir daños, y niega la realidad del conflicto civil en Siria, activo desde hace una década, y que sigue provocando muertes y daños materiales. Su voluntad de que no haya ningún demandante de asilo al final del año en Dinamarca choca por tanto con los derechos humanos y con la ley internacional.

Asimismo, los nuevos requisitos para obtener la ciudadanía tampoco respetan la doctrina internacional al respecto de las demandas de protección, que deben evaluarse priorizando la situación particular del migrante sobre cualquier otro elemento. Los socios parlamentarios de Frederiksen la han acusado de haber realizado concesiones a la oposición para sacar adelante esta ley, y han organizado movilizaciones contra ella, aunque su alianza con la derecha en cuestiones migratorias blinda cualquier legislación presente y futura que decida aprobar. Por ello, no es descartable que, en los próximos meses, se pongan en marcha más medidas similares.

2 comentarios en «Dinamarca y el recrudecimiento de su política migratoria»
  1. […] Los acuerdos de externalización son uno de los elementos más característicos de la Europa Fortaleza. Se trata de pactos a través de los cuales los países comunitarios subcontratan sus obligaciones migratorias con terceros Estados que reciben una serie de contrapartidas a cambio de desincentivar los movimientos humanos. España ha suscrito cinco acuerdos de este tipo con Marruecos, aunque el pacto más polémico es el firmado entre Turquía y la Unión Europea en marzo de 2016, en plena crisis migratoria. Dichos acuerdos se siguen firmando en la actualidad, como ocurrió recientemente en Dinamarca. […]

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