El vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinis, y la comisaria de Interior, Ylva Johansson, durante la presentación del Pacto

El vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinis, y la comisaria de Interior, Ylva Johansson, durante la presentación del Pacto (FOTO: Stephanie Lecocq /AP)

La Comisión Europea presentó el 23 de septiembre de 2020 el nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, una propuesta con la que se pretendía dar una solución a todos los elementos de estos flujos humanos. Su principal novedad era la eliminación de las cuotas de reparto de inmigrantes y su sustitución por un mecanismo de solidaridad obligatoria que ofrecía alternativas más allá de la recepción de solicitantes de asilo. El objetivo de las instituciones comunitarias era aprobar rápidamente este texto, pero las diferencias entre los países han provocado que, casi un año después de su presentación, el Pacto siga sin estar en vigor.

El plan comunitario va más allá de reformar el Reglamento de Dublín, que determina qué país es el responsable de cada solicitud, y pretende modificar todos los aspectos de la cuestión migratoria en Europa. “La Unión Europea necesita humanidad en sus fronteras. Debemos salvar, pero el salvamento por sí solo no es suficiente”, declaró la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, el 16 de junio de 2019 en la presentación de su programa ante el Parlamento, en el que se comprometió a elaborar una nueva legislación migratoria.

El Pacto tiene cuatro pilares. El primero es la supresión de las cuotas, creadas durante la crisis de 2015 y 2016 para reducir la presión sobre los países de frontera, y la introducción del mecanismo de solidaridad obligatoria, que pretende evitar que algunos Estados reticentes a recibir a estas personas incumplan sus compromisos. Este sistema se activaría únicamente en el caso de una situación extrema, y ofrece a los países que no quieran recibir migrantes dos alternativas: participar en las devoluciones o implicarse con un apoyo operativo, logístico o económico, como podría ser la construcción de un campo de refugiados.

Además, se prevé la puesta en marcha de procedimientos más eficientes y rápidos para determinar las identidades personales y detectar, en su caso, a personas radicalizadas o pertenecientes a grupos terroristas. Para ello, se reformará la Agencia de Dactiloscopia Europea (Eurodac), que aumentará sus competencias para que se pueda determinar con rapidez si se trata de personas demandantes de asilo o de migrantes económicos, y el marco legal de Frontex, que cuenta desde el 1 de enero de 2021 con un cuerpo permanente de más de 1.000 efectivos que les permiten reducir su dependencia de los Estados.

El tercer pilar es el establecimiento de nuevos criterios para el reparto de migrantes. La norma de que el primer país de llegada es el responsable de las solicitudes de asilo, vigente desde la aprobación del Convenio de Dublín en 1990 y reiterado por el Reglamento (UE) nº604/2013 desaparece, después de que varias ONG denunciasen que los Estados miembros con una legislación migratoria más benévola sufrían una mayor carga de llegadas. A partir de la aprobación del proyecto, otros elementos para la asignación de los migrantes a un país concreto, como los hipotéticos vínculos familiares que puedan tener o su historial educativo, ganarán importancia.

Finalmente, el cuarto y último punto contempla una mayor ayuda sobre el terreno, con la movilización por parte de la Comisión Europea de un total de 70.000 millones de euros destinados a la cooperación con países en desarrollo, especialmente aquellos de los que procedan más migrantes. Está también prevista la firma de acuerdos bilaterales ad hoc con terceros Estados que incluirían medidas importantes, como el establecimiento de nuevos canales de inmigración legal y la puesta en marcha de asociaciones para identificar y aprovechar los talentos que estos podrían aportar a la Unión Europea.

Poco después de la presentación del nuevo plan migratorio europeo, varias ONG se mostraron muy críticas con él, al considerar que ofrece viejas soluciones, y expresaron su preocupación ante la posibilidad de que sea el primer paso hacia medidas más duras. “Aunque se presente como un nuevo comienzo, este pacto está, en realidad, concebido para elevar los muros y reforzar las vallas”, declaró Eve Geddie, directora de Incidencia ante la Unión Europea de Amnistía Internacional. Lamentan además que las instituciones comunitarias no hayan aumentado las ofertas de entrada legal ni hayan propuesto una reforma del sistema de asilo.

En cuanto a los socios comunitarios, existen tres grandes posiciones. Alemania y Francia, que impulsaron especialmente la aprobación del Pacto, pidieron casi inmediatamente que se incluyeran mejoras para garantizar que todos los países reciban migrantes. Por su parte, España, Italia, Grecia y Malta, los Estados de la frontera sur, afirmaron en una carta enviada a la Comisión el 25 de noviembre de 2020 que la propuesta de mecanismo de solidaridad era compleja y vaga, y pidieron que se mantuvieran las cuotas de relocalización. Finalmente, los países del grupo de Visegrado, Croacia, Eslovaquia, Hungría y República Checa, celebraron que recibir solicitantes de asilo ya no sea obligatorio, pero algunos piden más, como Hungría, que ha exigido el cierre total de las fronteras europeas.

Por todo ello, la posibilidad de un acuerdo definitivo sigue estando muy alejada. Para la aprobación del Pacto, es necesaria la unanimidad de los 27 Estados miembros, algo que parece improbable con la actual redacción del documento. Hasta que se alcance este cuórum, seguirá en vigor la legislación anterior, principalmente el Reglamento de Dublín III, y las cuotas obligatorias de reubicación en Europa.

En los primeros seis meses de 2021, no se han producido acercamientos para la firma del Pacto. Por ello, la opción podría ser dividir la propuesta en partes que serían más aceptables para Estados que de otra forma difícilmente se pondrían de acuerdo. La primera propuesta afecta a la Oficina de Apoyo al Asilo (EASO), que en el plan original iba a ser sustituida por una nueva agencia, pero que ahora será reformada para tener más competencias para identificar a los migrantes que lleguen a los países de frontera. Fuentes de la Comisión consideran que, si se alcanza un entendimiento sobre la EASO, podría ser el comienzo de la aprobación del Pacto, aunque sea por partes.

2 comentarios en «El Pacto sobre Migración y Asilo y sus incertidumbres»
  1. […] La Unión Europea apostó fuerte en 2016 por el pacto con Turquía, desoyendo las advertencias de las ONG para intentar frenar la llegada de los migrantes sirios por uno de los flancos más vulnerables. En este tiempo han mantenido pese a las denuncias esta línea política, y la decisión de aumentar la financiación de este país para luchar contra la migración irregular es una muestra más de ello. Es por tanto probable que se den pasos en los próximos meses para apuntalar esta medida y reducir sus aspectos más polémicos, antes incluso de que concluyan las negociaciones para la aprobación del Pacto Europeo sobre Migración y Asilo. […]

  2. […] El Parlamento Europeo y el Consejo Europeo acordaron el pasado 29 de junio el establecimiento de la nueva Agencia de Asilo de la Unión Europea (EUAA, por sus siglas en inglés), que sustituirá a la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (EASO). El organismo nace con el objetivo de evitar que se repita una situación como la generada en 2015 y 2016, cuando la llegada masiva de migrantes a Europa provocó que se desbordasen los sistemas de asilo nacionales, y con mayores competencias que su predecesor. Sin embargo, las disposiciones previstas en el acuerdo estarán en suspenso por el momento, ya que algunos países han supeditado su aprobación de la nueva agencia a que se llegue a un acuerdo general respecto al Pacto Europeo sobre Migración y Asilo. […]

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