Soldados marroquíes patrullan la frontera de su país con España

Soldados marroquíes patrullan la frontera entre su país y España (FOTO: Mohamed Siali - EFE - Reuters)

2.107 migrantes desaparecieron en 2020 en la frontera occidental euroafricana, de la que forman parte países como Argelia, Marruecos, Mauritania o Senegal, pero solo 88 cuerpos fueron encontrados. El año anterior, las cifras totales fueron de 518 y 137 respectivamente, y en 2018, de 648 y 195. La práctica totalidad de estas personas mueren lejos de sus hogares, y sus familiares se encuentran con todo tipo de problemas para identificarles y, en su caso, repatriar sus restos. Por ello, la organización humanitaria Caminando Fronteras presentó el 26 de mayo de 2021 su Guía para Familias Víctimas de la Frontera, un documento de 16 páginas en el que se identifican las principales complicaciones que pueden surgir y se proponen estrategias.

Esta guía, que pretende acompañar a los familiares durante todo el proceso, se abre con una pregunta directa: ¿estás buscando a alguien que ha desaparecido en el campo migratorio?, y está estructurada en tres grandes bloques. En el primero, se proporciona información sobre las administraciones públicas a la que recurrir, quién puede hacer la denuncia y por qué debe hacerse. En este paso, es fundamental recopilar lo antes posible informaciones tales como los datos personales del migrante, referencias sobre su último contacto o características físicas que permitan su identificación.

La denuncia de una desaparición es un paso fundamental, ya que solamente así se inician las labores de búsqueda y los familiares pueden hacer valer sus derechos como tales. Este trámite puede realizarse en el Estado en el que el migrante ha desaparecido, en el de origen de esa persona o en cualquier país que comparta la frontera con el lugar donde se haya registrado el último contacto. La guía recomiende que la denuncia se presente en una unidad policial o juzgado, con el objetivo de extremar las garantías, pero informa de que también es posible registrarla en el consulado del país en el que se haya producido la desaparición.

En el segundo apartado, Caminando Fronteras insiste en que el proceso de búsqueda e identificación de una persona puede ser largo y complejo, y por ello sugiere que los familiares se apoyen en organizaciones sociales o comunidades con experiencia en todos estos trámites. La propia guía ofrece informaciones públicas sobre cuáles son aquellas a las que se puede recurrir, tales como la red Acoge en Andalucía, la Delegación de Migraciones de Canarias, la Caravana Obrim Fronteres de Menorca o el Servicio Jesuita al Migrante de Melilla, así como datos sobre algunas organizaciones de derechos humanos en Marruecos.

El tercer bloque se refiere a los pasos a dar si apareciera el cuerpo del migrante. Hay una serie de indicaciones para facilitar la identificación de estas personales, tales como fotografías o elementos que permitan distinguirle y acelerar los trámites. La ONG que ha elaborado el documento también recuerda que toda persona fallecida tiene derecho a ser enterrada de una forma digna y de acuerdo con los ritos y creencias con los que se identificaba cuando estaba vivo, e insiste además en que los familiares pueden repatriar el cadáver a su país de origen.

El documento concluye identificando ocho problemas frecuentes que los familiares de estas personas deben afrontar en este caso, tales como la criminalización de los flujos humanos, la falta de voluntad por parte de los Estados, la extorsión y las noticias falsas o el ocultamiento de la identidad verdadera por parte de los propios migrantes. Ante esto, se sugieren estrategias como la denuncia, la visibilización, acudir acompañado siempre que sea posible o la búsqueda de informaciones fidedignas y contrastadas, y recuerda que las familias tienen derecho a la verdad, a la reparación, al acceso a la justicia y a ser consideradas como víctimas de las fronteras.

Además de la Guía para Familias Víctimas de la Frontera, Caminando Fronteras presentó también el pasado 26 de mayo el informe Construyendo Memoria Migrante, un documento elaborado con el apoyo de varias ONG y con el testimonio de los migrantes y sus familias. Los investigadores de esta organización han estado trabajando en el terreno, estudiando los principales focos de entrada de los migrantes en la frontera occidental euroafricana y denunciando algunas prácticas desconocidas, como el hecho de que todos los migrantes fallecidos en Canarias entre 2006 y 2019 fueron enterrados en fosas comunes o en nichos con un número como única identificación.

La portavoz de Caminando Fronteras, Helena Maleno, aseguró el día en que se presentaron ambos documentos: “Recibíamos tantas llamadas y peticiones de familias de desaparecidos que vimos que había que hacer algo por ellas. Tienen derecho a saber, a buscar, y los Estados tienen la obligación de hacer valer esos derechos”. La activista proderechos humanos también denunció que a los migrantes se les niegan sus derechos no solo en vida, sino en muerte, e instó a la sociedad civil a participar en la construcción de una memoria colectiva para estas personas.

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